Contacto entre animales y humanos: foco de infecciones

Las enfermedades zoonóticas también pueden afectar a la productividad animal. Con las técnicas de ingeniería genética se puede luchar contra ello. En las zonas rurales, se depende especialmente de los animales para el transporte, la alimentación, la producción de cultivos y la confección, y existe la posibilidad de que se produzcan pérdidas agrícolas. Esto puede tener un gran impacto en la economía local. Mientras que muchas zoonosis pueden seguir siendo endémicas en una población, otras pueden permanecer inactivas en el medio ambiente circundante en reservorios de animales hasta que se produzca un nuevo contacto humano.

Los brotes pueden surgir cuando el contacto entre humanos y animales se ve facilitado por la migración humana o animal, la expansión de las viviendas humanas hacia nuevos territorios, el contacto a través de los mercados de animales o un cambio en las condiciones ambientales (por ejemplo, un aumento de las precipitaciones). Como lo demuestra la reciente epidemia del Ébola, una planificación adecuada es crucial para controlar, prevenir y contener los brotes. Si no se controlan, las enfermedades zoonóticas pueden tener repercusiones graves y perjudiciales para la salud humana y animal, con graves consecuencias a nivel individual, comunitario, nacional e incluso internacional.