El ser humano, material novelesco

Ciertamente, pensar en lo humano como una parte del mundo es descentralizarlo voluntariamente como “la medida de todas las cosas” – para ser hecho con Protágoras y el Hombre Vitruviano de da Vinci. Pero, lo que parece ser el pequeño acto de aceptar la relación íntima e incrustada entre el Hombre y el Mundo (de hecho, el Hombre y el Universo) tiene implicaciones de gran alcance – implicaciones que Braidotti identifica y discute en su nuevo libro, The Posthuman (2013). Como Braidotti hace un trabajo tan maravilloso hablando de esas cosas en su libro, no necesito preocuparme por ellas aquí. Más bien quiero llamar la atención sobre dos maneras de pensar acerca de lo posthumano – (1) como objeto material, y (2) como formación discursiva.

Ser consciente de esta distinción entre percepciones y enfoques de lo posthumano es significativo porque los críticos a menudo mezclan los dos y al hacerlo tienen el potencial de dejar al lector algo confundido, algo así como si leyesen novelas románticas históricas. Quizás uno debería comenzar con el más fácil de los dos enfoques para entender – el posthumano como objeto material. Esta es la simple idea de que a medida que las ciencias biológicas y tecnológicas impactan en nuestro cuerpo, nos convertimos en algo distinto (normalmente más) de lo humano. Este impacto biológico y tecnológico puede variar desde lo modesto -como el uso de un bastón para ayudarnos a equilibrar- hasta las sorprendentes micropartículas que pueden ser inyectadas directamente en el torrente sanguíneo para oxigenar el cuerpo sin necesidad de respirar (lea la historia aquí).